CÓMO DEJAR DE COMPLACER A OTROS


Todos hemos pasado por ahí, por esa fuerza inconsciente que nos lleva a decir “sí” cuando queremos decir “no”, que nos hace poner el bienestar ajeno por encima del propio y que nos mantiene haciendo espacio en nuestra vida y nuestro tiempo para todos menos para nosotros mismos. ¿Cuánto espacio has dejado de ocupar en tu vida para hacerles lugar a otros? Quizá dejaste de salir con tus amigos para pasar más tiempo con tu pareja, dejaste de estudiar lo que te apasiona para seguir con la línea profesional de tu familia, quizá te dedicas a estar todo el tiempo con tus hijos en vez de dedicarte un poco más a ti, quizá permites abusos y exigencias de tu jefe para no perder tu trabajo. Sea cual sea la forma en que estás dejando de ocupar espacio en tu vida y cediendo ese espacio a otros, es muy importante que entiendas para qué lo haces, de forma que puedas elegir algo diferente. ¿Qué más sería posible para ti y para tu vida si la única persona a la que tuvieras que complacer fueras tú?


Cada vez que eliges a otros (el bienestar, la compañía, el tiempo, la salud, la sonrisa) por encima de ti, hay un impulso inconsciente detrás de ello que de forma silenciosa dice: “por favor, quiéreme”, “por favor, no me dejes”, “por favor, reconóceme”, “por favor, acéptame”, “por favor, no me traiciones”, “por favor, perdóname”. El mensaje es diferente para cada persona, pero detrás de cada mensaje hay una única emoción, el miedo, y una única creencia, la culpa.


Verás, te has acostumbrado y dedicado a complacer a todo el mundo porque en algún momento aprendiste que si no hacías, decías, tenías, eras lo que otros esperaban de ti, esos otros te abandonaban, juzgaban, rechazaban, traicionaban o señalaban y eso dolió, dolió tanto que quedó sembrado en ti un miedo inconsciente a repetir lo mismo, miedo a que te dejen, te rechacen o te juzguen de nuevo, y tienes ese miedo porque en aquel entonces te compraste la mentira de que tú eras culpable de ese abandono, rechazo o juicio. “Te dejo porque me haces la vida imposible, es tu culpa que te deje” y te lo creíste. “Ya no te quiero porque hay alguien que lo hace mejor que tú, es tu culpa que te rechace” y te lo creíste. “No te acepto porque no logras hacerlo igual de bien que tu hermano, es tu culpa que no te acepte” y te lo creíste. “Te mentí porque eres demasiado inmaduro para aceptar la verdad, es tu culpa que te haya mentido”, y te lo creíste.


Desde entonces, hay un niño herido dentro de ti que cree que tiene que esforzarse por complacer a todos los demás porque si no lo hace, será su culpa que los demás no sean felices y si los demás no son felices, lo dejarán, rechazarán, traicionarán o juzgarán a él, de manera que para salir de esta necesidad de complacer a los demás, tienes que sacar a tu niño de la culpa, la vergüenza y el arrepentimiento y llevarlo hacia la responsabilidad, la madurez y el poder personal del adulto que realmente eres. ¿Cómo? Ahí te va:


1. Dile sí a tu niño interno: Cada vez que quieres decirle “no” a alguien es porque quieres decirte “sí” a ti mismo, desafortunadamente has aprendido a hacerlo al revés y terminas diciendo “sí” a los demás porque has olvidado que tú importas, que lo que tú quieres y necesitas también es válido y sobre todo, has olvidado que dentro de ti hay un niño que no tuvo permiso de vivir, de ser, hacer, tener o expresar lo que realmente quería. Ese niño sigue esperando el permiso de mamá y papá para vivir, pero la única persona que puede darle hoy ese permiso eres tú, así que desde ahora tienes que decirle a ese niño: “Sí, tienes permiso de tomarte un tiempo para ti”, “sí, te doy permiso de descansar un poco más”, “sí, te doy permiso de no ir a esa reunión”.

Antes de ponerles límites a otros, tienes que saber cuál es el límite para ti, saber qué es lo que tú quieres y necesitas y darte permiso de quererlo y necesitarlo, para después poder expresar lo que quieres y no quieres ante los demás.


2. Transforma el “sí” en “no” gradualmente. Dado que has acostumbrado a la gente a tu alrededor a siempre esperar un “sí” de tu parte, decirles “no” de golpe puede llegar a causar conflicto en tus relaciones y ya sabemos que eso es lo que más teme tu niño interior, así que de aquí en adelante, en vez de decir “sí” o “no” ante tu necesidad de complacer a otros, vas a decir “sí, pero más tarde”, “sí, pero cuando….”. Por ejemplo: “Sí mamá, voy a ir a ayudarte en cuanto termine de hacer mis cosas”, “sí mi amor, voy a limpiar la casa al rato, cuando se vayan los niños”, “sí jefe, voy a terminar con los pendientes en cuanto regrese de comer”.


3. Date permiso de decir “sí” o “no” dentro de ti. Así como estás aprendiendo a decir “no” a los demás y hacia el exterior de manera gradual, es muy importante que aprendas a decirte “sí” o “no” a ti, dentro de ti antes de expresarlo hacia el exterior, por ejemplo, cuando tengas miedo de expresar tu opinión para no molestar a otro, decirte a ti mismo: “sí, voy a decir lo que siento en cuanto tome 3 respiraciones profundas”. Cuando sientas ansiedad por la forma en que otro puede reaccionar con lo que hagas o digas: “no, no voy a permitir que el otro controle mis reacciones”. Cuando sientas culpa por no querer ir a esa reunión familiar y estés a punto de ceder de nuevo: “Sí, iré cuando tenga ganas pero por ahora no, no quiero ir, mi paz va primero”. Cuando tus amigos te dicen que te tomes una copa más y tú quieras ceder para no sentirte excluido: “No, no necesito beber para que me acepten, prefiero aceptarme y cuidarme yo”. Cuando reconoces dentro de ti lo que realmente quieres, te vuelves una persona más asertiva, segura y poderosa al momento de comunicar al mundo lo que quieres o no quieres y eso te irá empoderando para dejar de complacer a los demás y empezar a complacerte a ti mismo.


4. Quítate las culpas. Dijimos al principio que todo esto de complacer a otros viene de la culpa que tu niño interior compró como real y verdadera, de manera que deshacerte de la culpa es un proceso que tomará un tiempo pero que te devolverá la alegría de vivir y te dará permiso para elegirte a ti por encima de todo y de todos. Para quitarte las culpas, te sugiero adquirir el “Proceso de desbloqueo para liberar la culpa”, el cual te ayudará inmensamente a tomar consciencia de todas esas culpas y reproches que estás cargando y que estás listo para liberar.

Adicional a eso, te invito a que contestes por escrito, papel y pluma en mano, las siguientes preguntas:


a) ¿De qué te sientes culpable que realmente no eres?

b) ¿Qué mentiras te estás contando respecto a la responsabilidad que tienes sobre la felicidad o infelicidad de otros?

c) ¿Qué estarías siendo o haciendo diferente si no tuvieras que complacer a nadie más que a ti mismo?

En este último caso, será muy importante que hagas un plan de acción para empezar a ser o hacer eso que quieres, de lo contrario se quedará flotando en el éter de tu consciencia y te seguirá persiguiendo como una culpa más.

d) ¿Qué permisos puedes darte hoy sin sentir culpa?

Dentro de los permisos a escoger están: vivir, ser tú mismo, crecer, ser/hacer o tener más que tu familia o pareja, hacer cosas y tomar la iniciativa, ser importante, pertenecer, acercarte/intimar, estar sano y feliz, pensar por ti mismo, sentir y expresar lo que sientes. Una vez que elijas tus permisos, trabaja en ellos, haz algo para que tu niño interno y tu adulto vivan con gozo y libertad esos permisos todos los días y busca agregar más permisos gradualmente.


Es momento de llevar todo eso que tienes para dar, de regreso a donde realmente pertenece: a ti mismo. Todo ese amor debe ser primero para ti, todo ese tiempo debe ser primero para ti, esas ansias de reconocimiento y validación debes dártelas tú primero, de lo contrario, seguirás dando y dando hasta quedarte sin nada, pero tú eres todo lo que existe, no hay nada fuera de ti y podrás tenerlo todo cuando reconozcas que eso que buscas allá fuera sólo puedes dártelo dentro.


Tienes derecho a vivir por ti y para ti, tienes permiso para dejar de complacer a los demás y empezar a dirigir y vivir tu vida en el amor, el reconocimiento y la gratitud por todo lo que eres y por lo que puedes dar a los demás desde el amor a ti, en vez de dar desde la necesidad de amor. No, no necesitas amor, tú eres amor, sólo necesitas darlo y recibirlo de la única persona que realmente importa: tú.


Si quieres trabajar más a fondo este tema, te sugiero ampliamente los Procesos de desbloqueo para vivir por ti y para ti y los Procesos para dejar de complacer a otros, así como la meditación de Arcángel Miguel para cortar lazos.

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