PROBLEMAS DE PESO Y LEALTADES FAMILIARES


Las lealtades transgeneracionales son vínculos energéticos, fuerzas invisibles e inconscientes generados desde un amor ciego o infantil hacia nuestros antepasados, que nos llevan a repetir sus historias y conflictos no sanados o resueltos, ya que para nuestro subconsciente es más importante pertenecer al clan (del que nos viene la supervivencia), que nuestra propia felicidad.

Las lealtades familiares pueden reflejarse de muchas formas en nuestras vidas, desde accidentes, enfermedades, vocaciones o profesiones, tipos de pareja o de relaciones y muchas más, pero analizaremos las 7 frases que desvelan las lealtades familiares únicamente para entenderlas como probables causas de un problema de peso o de problemas de salud que deriven en problemas de peso.

1. Yo en tu lugar: Esta lealtad te hace vivir situaciones reactivas a fin de evitar que otro familiar las viva (“yo me enfermo en tu lugar, yo me muero en tu lugar, yo me expreso en tu lugar, yo engordo en tu lugar”).

Ejemplos:

- Una hija con una madre que está depresiva y no quiere vivir, puede generar una anorexia que diga “yo me muero en tu lugar mamá” y de esa manera despertar a la madre, llamar su atención para obligarla a vivir.

- Una persona cuyo padre genera de repente un problema de agua en los pulmones, puede subir rápidamente de peso por retención de líquidos que dice: “yo retengo los líquidos por ti papá”.

2. Yo para ti o yo para ustedes: Esta lealtad se refleja cuando quieres hacer algo que tus padres o ancestros no pudieron hacer. Tratas de resolver la frustración de tus ancestros de forma inconsciente.

Ejemplos:

- Una hija cuya madre siempre quiso ser modelo de revista pero que no pudo hacerlo por problemas de sobrepeso, puede generar una anorexia o bulimia que la haga suficientemente delgada para cumplir el sueño de mamá (“yo para ti dejo de comer para ser la modelo que tú no pudiste ser”).

- Un hijo que funge de padre de reemplazo: “yo para ti renuncio a mi propia vida”, lo que puede generarle un problema de sobrepeso para esconder su virilidad o alejar a las mujeres que puedan impedirle ser padre de su madre.

3. Yo igual que tú: Bajo esta lealtad sientes una gran inocencia si haces las cosas igual que tus padres y vives las mismas cosas que ellos. Es la lealtad que te permite sentir que perteneces al clan.

Ejemplos:

- “Yo igual que tú soy gordito para que no me rechaces”.

- “Yo igual que tú tengo diabetes para no resolver la división que hay en casa y poder estar de tu lado”

4. Yo al contrario que tú: Esta lealtad te lleva a ser, hacer y elegir todo lo contrario a alguno de tus padres o ancestros, a fin de probarles “lo mal que lo hicieron”.

Ejemplos:

- Una hija cuya madre fue muy fría a nivel emocional, compensa convirtiéndose en una madre sobre protectora de su propio hija (“yo al contrario que tú, sí soy cariñosa con mi hija”), la cual puede generar sobrepeso para alejar a la madre.

- Un hijo cuyos padres nunca se divorciaron a pesar de llevarse fatal, elige divorciarse de su propia pareja y en el transcurso del proceso, generar un déficit de peso excesivo para poder escapar.

5. Yo no te supero: Bajo esta lealtad, inconscientemente sientes que no tienes derecho a ser, hacer, vivir o tener más que tus padres o ancestros. Es un miedo al éxito, la salud y la abundancia para no ser desleal al sistema familiar.

Ejemplos:

- Una hija cuya madre siempre ha sido guapa y delgada puede generar problemas de sobrepeso para no ser más guapa ni más delgada que su madre.

- Un hijo cuyo padre es rico y exitoso puede tener constantes problemas para alcanzar el éxito y la abundancia a fin de no superar al padre, generando un aumento de peso que le proteja de su mirada reprobatoria o un alto índice de colesterol que le recuerda que no puede y no debe valerse por sí mismo.

6. Yo te acompaño: Esta lealtad te lleva a repetir los sufrimientos y conflictos de tus padres o ancestros, saboteando tu vida bajo la creencia de que no mereces ser feliz si ellos no lo son.

Ejemplos:

- Una hija cuya madre está deprimida y excesivamente baja de peso puede decir “yo te acompaño en tu sufrimiento mamá” y se sabotea subiendo todos los kilos que la madre tiene de menos.

- Un hijo cuyos padres acaban de separarse puede generar una diabetes para decirles “yo los acompaño en el sufrimiento de la separación”.

7. Yo te sigo: Es la lealtad más peligrosa porque se sigue a los familiares hacia la muerte (muere el padre y el hijo muere poco tiempo después en un accidente; muere la esposa y el marido le sigue, etc.). Es como decir “no quiero que te mueras sólo, yo voy contigo”.

Ejemplo:

Te voy a platicar un caso personal que acabo de terminar de resolver hace unas horas:

El 1 de noviembre del 2017 me separé de mi ahora ex marido. Tras la separación bajé 5 kilos en menos de 2 meses debido a la depresión en la que entré, pero el 20 de enero del 2018 muere mi abuela materna con quien yo tenía un lazo muy fuerte. Mi madre se resiste a hacer el duelo de mi abuela y el 20 de febrero decide operarse de la columna. Durante la operación, el cirujano le pica accidentalmente un pulmón que se le llena de agua y sangre y se pone muy grave. Inconscientemente, mi madre estaba siguiendo a mi abuela hacia la muerte en el mismo día 20 (en Tarot, la carta número 20 es “El Juicio”, el principio y el final, la renovación, el cambio y el momento del “juicio final”). A partir de ese momento, yo empiezo a subir y bajar de peso de forma constante, particularmente por retención de líquidos, que entre otras cosas simboliza: “yo retengo los líquidos de tu pulmón por ti mamá”, “yo expreso la tristeza del duelo de la abuela en tu lugar mamá”, “yo cargo a la abuela para ti mamá”, “yo te acompaño en tu sufrimiento mamá, subiendo todo lo que tú estás adelgazando”, “yo no te supero mamá, no me permito ser feliz si tú no estás bien” y, por último, “yo te sigo mamá, yo me ahogo en mi tristeza como tú te ahogas con la falta de aire”.

Desde entonces estuve subiendo y bajando de peso, para terminar con 7 kilos de más en diciembre del 2018. Al descodificar esos 7 kilos descubro que 7 meses antes de que mi madre enfermara, en agosto del 2017 había decidido tomar un curso sobre divorcio porque ya estaba harta de mi matrimonio, lo cual me hizo sentir muy culpable porque divorciarme sería ir en contra de lo que mis padres me habían enseñado y porque no quería dejar a mis hijos sin su padre.

Luego me fui a buscar qué había pasado 7 años antes y resulta que justamente en febrero del 2011 (en Biodescodificación y Constelaciones Familiares, a esta repetición de eventos en las mismas fechas se le llama “síndrome de aniversario”), a mi madre la diagnosticaron con cáncer de mama, momento en que inconscientemente dije por primera vez “yo te acompaño en tu sufrimiento mamá”, lo cual me hizo empezar a sabotear mi matrimonio y mi cuerpo, para meses después (en febrero de 2012) embarazarme de mi primer hijo (“yo para ti mamá y para ti abuela -mi abuela siempre quiso un varón- tengo un hijo”) con el cual subí 22 kilos durante el embarazo (mi madre subió lo mismo durante mi gestación).

Después me fui aún más profundo y descubrí que a los 7 años mi mamá estuvo a punto de pedirle el divorcio a mi papá pero no lo hizo para “no dejarme sin padre”, culpa con la que yo venía cargando desde entonces (“por mi culpa son infelices”) y que se intensifica hace 7 meses (septiembre del 2018) cuando firmo finalmente el divorcio, acto que para mi inconsciente dice: “yo al contrario que tú mamá, sí me divorcio, y cargo con el peso de mi culpa”.

Los 7 kilos que empecé a subir a raíz de la muerte de mi abuela y la firma de mi divorcio representan la culpa que yo he cargado desde niña por no haber sido o hecho suficiente para lograr que mis padres fueran felices juntos, tal como mi madre carga con la culpa inconsciente de no haber podido lograr que sus padres se quedaran juntos (mi abuelo embarazó a mi abuela pero no se quiso casar con ella).

¿Para qué subí esos 7 kilos en esos momentos de mi vida? Porque divorciarme me dio la oportunidad de poder decirles a mi mamá y a mi abuela: “mamá, abuela, yo soy igual que ustedes, yo también fracasé como hija porque no hice felices a mis padres; como esposa porque no pude ser feliz al lado de ese hombre, y como madre porque les di a mis hijos un padre ausente”, “mamá, abuela, yo las acompaño en su dolor”.

Es gracias a esos 7 kilos de más que ahora puedo ser consciente de todo esto.

¿Para qué te cuento esto ahora? Para decirles a mi madre, a mi abuela, a mi árbol y a mí misma: “Yo ya no llevo más esto por ustedes; ahora yo elijo hacerlo diferente. Honro la vida que me viene de ustedes y la tomo tal como me vino, al precio que a ustedes les costó y que a mí me ha costado. Yo soy más que suficiente para mí y elijo ser y hacerme feliz a partir de hoy, y le doy permiso a esa niña de 7 años que fui, de saber y sentir que tiene permiso para ser feliz sin importar lo que sus padres elijan o dejen de elegir”.

Toda la vida traté de salvar a mis padres de mí y de ellos mismos. Quise hacer lo mismo con mi ex marido, salvarlo de mí y de él mismo, y la que terminó hundiéndose en la oscuridad junto con ellos, fui yo, pero yo no encontré a nadie que me rescatara salvo mi propia consciencia.

Ahora entiendo que llegó la hora de rescatarme a mí misma, de ir hacia la vida y dejar que cada uno de ellos elija su propio camino, por oscuro y doloroso que parezca.

"Dolores" se llamaba mi abuela y así vivió, cargando con toda la mierda y el dolor de sus familiares y de su árbol, sacrificándose a ella misma para que los demás pudieran vivir, y mi madre ha hecho exactamente lo mismo por lealtad a su madre y yo por lealtad a ellas, pero ya no más.

Gracias mamá y abuela por la vida que me viene de ustedes, las he amado mucho y por ese amor quise llevar todo ese dolor y esa necesidad de sacrificarme por ustedes, pero ya no lo llevo más. Les devuelvo con consciencia toda esta carga que tanto me pesa y a partir de ahora, elijo honrarlas con mi felicidad y mi gratitud por la consciencia que han traído a mi vida y por todo el amor que me han dado a su manera. Tomo de ustedes el permiso para ir hacia la vida y ser la mujer, la madre y la esposa que ustedes no pudieron ser, al lado de un hombre que se quede conmigo, que esté presente para mí y para mis hijos y que me ame como yo quiero y merezco ser amada, en nombre suyo y de todas las mujeres de nuestro árbol. Por lo que sea que esté en mí que haya causado dolor, sacrificio y sufrimiento en sus vidas, lo siento mucho. Por favor perdónenme por toda la inconsciencia y anti-consciencia que he usado para sostener este dolor en nuestras vidas. Yo me perdono por no haber sido consciente de todo esto hasta hoy. Te amo abuela, te amo mamá y me amo a mí, tal como soy y más que nunca, con todo lo que mi existencia ha implicado e implica. Gracias por darme esta oportunidad para sanar y borrar de raíz todo lo que hasta hoy me había estado impidiendo ser más que suficiente para mí y para mis hijos. Gracias por darme ahora el permiso de ser feliz; lo tomo llena de gratitud y paso ese mismo permiso a mis hijos a partir de hoy.

Deseo de corazón que esto que te comparto te ayude a tomar consciencia de tus propios patrones y leales y que te anime a decir: "ya no llevo más esta carga que tanto me pesa y elijo ir hacia la vida llena de gratitud por todas las mujeres que estuvieron por mí y antes de mí". Gracias por leerme.

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